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“Rodrigo Zamorano, el riosecano: Matemático y Piloto Mayor en la época de Felipe II”
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“Rodrigo Zamorano, el riosecano: Matemático y Piloto Mayor en la época de Felipe II”

            El pasado día 5 de julio, D. José Miguel Alonso Rojo realizó una disertación en el Centro de Estudios de América sobre el personaje de Rodrigo Zamorano. La presentación comenzó con los orígenes de la Escuela de la Navegación dentro de la Casa de la Contratación de Sevilla. La junta de Burgos celebrada en marzo de 1508, dio origen al oficio de Piloto Mayor, que durante los primeros años estuvo en manos de personas extranjeros con pasado navegante. A partir de 1527, entonces el cargo estuvo ocupada por personas castellanas científicas: Alonso de Chaves (1527-1586) y Rodrigo Zamorano (1586-1620).

Para liberar de algunas de las pesadas atribuciones al Piloto Mayor la Corona creó el cargo de Cosmógrafo y Maestro de Hacer Cartas en 1519, y se originó la Cátedra de Cosmografía y el Arte de Navegar en 1552, centrada en la formación y promoción de los pilotos españoles. De este modo, a mediados del siglo XVI, quedaba conformada la estructura de la Escuela de la Navegación. Centrándonos en la biografía de Rodrigo Zamorano, nació en Medina de Rioseco en 1542, y tras pasar como profesor en las Universidades de Valladolid y Salamanca, fue contratado por la Casa de la Contratación como Catedrático del Arte de Navegar el 20 de noviembre de 1575.

 

 

Su buen hacer en la Casa de la Contratación, y su participación en la expedición de Sarmiento de Gamboa al Estrecho de Magallanes, como fabricante de mapas y de los instrumentos  de aquella armada en el verano de 1581, llevaron a la corona a nombrarle Cosmógrafo y otorgarle el título vitalicio de Catedrático de Cosmografía. Jubilado Alonso de Chaves, Rodrigo Zamorano fue nombrado Piloto Mayor en 1586, convirtiéndose en la primera persona que ocupaba simultáneamente los tres cargos más importantes de la Escuela de la Navegación. Esta concentración de cargos  generó envidia y recelo tanto dentro como fuera de Sevilla, viviendo el riosecano un periodo convulso rodeado de pleitos y denuncias.

Primero, por parte del Cosmógrafo de la Casa de la Contratación, el napolitano Domingo de Villarroel, con quien Zamorano trajo una profunda rivalidad. También con la Universidad de los Mareantes y con el cosmógrafo francés afincado en Sevilla, Pedro Grateo. Realizada la reforma del Padrón Real por parte de Andrés García de Céspedes, Rodrigo Zamorano retorno al cargo de Piloto Mayor, y a comienzos del siglo XVII, reclamaría a la corona a la Monarquía el adeudo de parte de su salario que llevaba sin cobrar desde 1586. En 1613 fue jubilado como Catedrático desempeñándose en la Casa de la Contratación hasta su muerte en Sevilla en el verano de 1620.

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