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“Cervantes y la lengua de su época”
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“Cervantes y la lengua de su época”

El pasado 21 de abril, el Dr. Emilio Ridruejo Alonso, Catedrático de Lingüística en la Universidad de Valladolid, impartió una conferencia en la Casa Colón. El Dr. Ridruejo comenzó su exposición, analizando la lengua castellana durante la época cervantina. A principios del siglo XVI, el castellano había desplazado a los dialectos persistentes de la Península, configurándose a partir de los tiempos de los descubrimientos, como la lengua universal por excelencia. A parte, en 1500 hubo una profunda reforma en el castellano culto. Por tanto, la obra de Cervantes pasó a ser un modelo a partir del siglo XVIII, fijándose la modalidad lingüística culta hasta nuestra actualidad.

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¿Cómo se aprecia este hecho en la obra de Miguel de Cervantes? Nació en Alcalá de Henares en 1547, y fue vecino de Valladolid, Sevilla, Córdoba, y por ello, se aprecia en su obra las variedades dialectales. Como escritor, fue favorable al habla de Toledo, del cual hablaba en los siguientes términos: “el lenguaje puro, el propio, el elegante y claro, está en los discretos cortesanos, aunque hayan nacido en Majalahonda: dije discretos porque hay muchos que no lo son, la discreción es la gramática del buen lenguaje, que se acompaña en el uso”. Aquí por tanto, Cervantes fija las dos condiciones para la utilización del lenguaje: mediante la discreción y la educación

El modelo de lengua literaria que preconiza Cervantes es el que se acomoda al género y la literatura: las novelas pastoriles de Bocaccio sirvieron de modelo a la Galatea, a las Novelas Ejemplares, al Persiles y a algunos pasajes del Quijote. Cada tipo de obra y personaje sirve de un modelo, desde elegante a burlescos con episodios burlescos y domésticos. En la Galatea, Quijote y Persiles recurriré al modelo clásico con gerundios, antítesis, vocativos, recurriendo a determinados modelos discursivos para modelo de parodia.

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La diferenciación social de los personajes de Cervantes queda muy bien marcada en sus obras. El caso más evidente es el de Sancho, que le define como el pueblo y vulgar, a través de los refranes, y deformaciones que trastocan silabas cultas, caso del término presonaje en vez de personaje, focil por dócil o malandrino por mabrino. Incluso en los insultos, cervantes aplica la diferenciación social de los personajes.

Otro recurso que emplea Cervantes en la caracterización de sus personajes es la introducción de términos de la jerga del hampa, que incluye términos de las germanías. Estrechamente vinculado con la Germania ha estado vinculado con el habla de los gitanos. En última instancia, otra de las materias que caracteriza a la obra cervantina es la oposición entre lo que es real e imaginario, que se aprecia en los retos y desafíos, siempre con carácter paródico.

 

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